miércoles, septiembre 05, 2012

Ellroy

Cóctel de anfetas, benzedrina, seconal, old crow, bloody mary, sódico pentotal.
Aerolíneas Drácula, ejército mormón, Cuba, Fidel, rojos, Playa Jirón.
Hoover el sarasa, el enano Balaguer, Dick el tramposo, Jack, jodido irlandés.
Conejo Negro, Hermano Maaalo, Langley, el Buró, migraña, resaca, chantaje, extorsión.
Odio, aullido zulú, Hoffa, Dr. King, Negrolandia, vudú, Liston, Frazier, Alí.




jueves, agosto 09, 2012

Tensión baja

Zona verde, chiringuito, hierba buena en el mojito.
Yogur, regata, carnaval, cabalgata, mantecao, julio de piñata.
Tensión baja, verano, saluden con la mano a Sebastián El Cano.
En fin, cada año ser más grande piriñaca y más chica ser caballa.


viernes, abril 06, 2012

Preludio de lo inaceptable

Fue durante la recepción en la morada de la Condesa de Bewery cuando se dieron todos los ingredientes de lo que el manual del protocolo según lo acordado en la Asamblea del ducado de Kent de 1673 considera como meridianamente inaceptables. En primer lugar, como bien me hizo notar el adjunto al embajador -a quien considero un Lancaster de los pies a la cabeza con todo lo que eso conlleva-  los relojes de la casa, si bien no estaban gravemente retrasados, sin duda no estaban sincronizados con el minutero de nuestra querida Autoridad Portuaria como es bien mandado. Algunos de los comensales no dudamos tampoco en coincidir -entre murmullos claro está- en que el ahumado del arenque había sido realizado a un par de grados por encima de lo recomendado y en cuanto al servicio de té, este fue despachado con juego de porcelana China en lugar del delicado esmalte proveniente de Worcester.

Durante la tradicional partida de bridge - la cual se disputó según las reglas modernas del juego, ignorando gravemente la norma del marqués de Lansbury- los temas de conversación no fueron ni de lejos los más acertados. En lugar de tratar cuestiones sumamente importantes en lo que concierne a la vida del Imperio, como la meteorología, el estado de nuestros hurones o la cuestión sucesoria respecto a la herencia de los Kent, algunos de los participantes insistieron asombrosamente en introducir materias tan poco adecuadas como la política internacional o los últimos resultados de la liga de cesta-punta.

Lo único realmente salvable fue el emotivo discurso sobre nuestra Reina pronunciado por el Comodoro O'Mailey, de quien se había dejado caer en las horas previas que finalmente no aparecería con motivo de las aflicciones que puntualmente le acechan con el advenimiento de la estación primaveral. Sus palabras fueron las siguientes:

The first time I met the Queen was in 1981, during a reception at Windsor Castle. I remember her beautiful –as she is- , but wearing a big ridiculous yellow hat. I was next to the Canadian’s ambassador and we couldn’t help laughing and sharing jokes all the evening.


Suddenly, the Queen appeared just in front of us. She came up and said “I know guys, what you are laughing at; you are joking about the countess’s hairstyle, and not my hat, aren’t you?”
I was surprised. I had heard a lot of stories about Queen’s lack of humour, so that was shocking.


But these lines are not about humour or funny hats. No Sir. They are about respect. Because like most of English citizens, I respect our Queen above all the things. She is the person who takes care of us, and she is the light that guides us. In gambling terms, when I have to bet, the Queen is my best horse (but I don’t mean to say that the Queen is a horse, for God's sake). I just want to say: GSTQ.

domingo, enero 08, 2012

These Winter Afternoons

Una aburrida tarde de invierno precipitó los acontecimientos de tal manera que me llevó a ser observador de un partido de fútbol no apto para todos los públicos, ni siquiera para aquellos paladares menos exigentes. Creo que será más fácil de explicar si les digo que presencié un singular Swindon Town - Wigan, perteneciente a la tercera ronda de la FA Cup inglesa.
Hará bien el lector en advertir que el "problema" del tedio puede ser abordado y solucionado de mil maneras diferentes antes que tomar tan drástica medida, como leer un libro, dar un paseo o relacionarse socialmente con otros individuos. O incluso pretender combatir al hastío con el propio hastío de manera que ambos se anulen, como ordenar aquel cajón olvidado en la noche de los tiempos, tratar de montar un puzzle, o intentar ponerse al día con la correspondencia. También puede ser tiempo para potenciar nuevas aficiones tan apasionantes para una parte del género humano como pueden ser la filatelia o el juego de la cometa.
Yo, entre la multitud de opciones elegí orgullosamente un encuentro futbolístico en los que veintidós tuercebotas pateaban el esférico, en el que un regate era celebrado con la pasión con la que habitualmente se celebran los goles por la escuadra y un pase en corto al pie de un compañero con el júbilo con que tradicionalmente se aplaude la ejecución una bella finta de un jugador sobre otro.
Sobra decir que ganó el equipo local gracias a un balón rebotado en uno de los defensas visitantes, que tristemente se introdujo en su propia portería.

sábado, enero 07, 2012

El orgullo de ser no irlandés

En toda buena historia que se precie debe incluirse un personaje de origen irlandés. El irlandés de esta historia, pese a haber nacido a muchos kilómetros de distancia y haberse resignado a aceptar la definitiva ausencia de conexión entre sus antepasados y la hermosa isla esmeralda, sueña habitualmente con las montañas de los condados de Kerry y Cork y se le escapa alguna lágrima cuando sobreviene San Patricio.
Él, que nunca ha estado en Irlanda, está deseando volver.

martes, noviembre 01, 2011

Cricket, bridge, sirope

Uno de los grandes problemas que atañen a la sociedad de nuestro siglo, es la notable ausencia de señoras mayores con las que poder establecer una apasionante partida de bridge. O una partida, a secas. Tras pasar más de catorce años estudiando el reglamento y alcanzar un óptimo estado teórico de la cuestión, uno se topa con la cruda realidad de no poder llevar a la práctica sus conocimientos sobre la materia. Y es que resulta tremendamente dificultoso poder llevar un modo de vida británico en una cultura y nación diferente en la que uno se encuentra. La cuestión del bridge es sólo una muestra. Mantenerse informado sobre los resultados deportivos de cricket resulta toda una aventura en cuanto a la escasez de establecimientos que ofertan The Times, el cual además, cuando se encuentra, lo hace a precio de cubata. El excelente te de la marca Twinnings es posible hallarlo en algunas grandes superficies donde malvive rodeado entre pilas de cajas del insulso Hornimans.


Se también de seres que pretenden llevar un modo de vida propio de Ontario. Ya sabrán la dificultad de encontrar buenas pistas de curling y que el sirope de arce que pueden adquirir está básicamente algo adulterado y fabricado en Vermont, que por supuesto, no está en Canadá.

miércoles, agosto 17, 2011

Culpables de la no nada

Yo no tengo la culpa de la crisis. Por increíble que parezca, ni siquiera la tiene el padre de Lewis Hamilton. La tienen Ovrebo, De Bleeckere, Frisk, Busacca y Stark. La tiene Vicente del Bosque por no alinear a Messi en algún encuentro y también el propio Messi porque Xavi e Iniesta no nacieron en el Río de la Plata. La tiene Fernando Torres, por ser tan egoísta y mirar por su futuro, Guardiola por ser tan educadamente humilde, el Barcelona por practicar un juego lleno de belleza y el Real Madrid por realizar en ocasiones un juego defensivo ilegal y punible según los jueces del maniqueismo deportivo. También la tiene Daniel Alves por interpretar a Otelo cada domingo y el fugitivo Pepe por apuntarle con un fusil cada vez que se cruza en su camino.

Menos mal que sabemos que los mercados, como las opiniones, se regulan ellos sólos; que podemos contar con las honestas agencias de descalificación y que gracias a las políticas neoliberales saldremos al fin de este embrollo.