miércoles, enero 11, 2006

martes, enero 10, 2006

Juguetes

No deja de ser curioso los juguetes con los que son obsequiados los críos. Hasta los tres o cuatro años me refiero, claro, porque a los cinco hay que regalarles una play station.
Si se observan detenidamente, ahora que acabamos de pasar la época de múltiples regalos, gracias a los monarcas orientales, estos presentes son de lo más chocante. Un ejemplo: el clásico parking. ¿Cómo diablos puede gustarle a alguien un parking? ¿Que hay de divertido en aparcar coches? Otro ejemplo: las excavadoras, gruas, etc. Por dios. Si cuando crezcan un poco les entrará alergia con sólo mirar una pala. Que cosas.
Y así hay múltiples ejemplos, como otro clásico; el aeropuerto. Quisiera ver yo a ese niño dentro de treinta años saliendo de su casa dos horas antes para no pillar un atasco y poder coger sin problemas su avión. Seguro que querría que le volvieran a regalar ese aeropuerto.

Piensen y verán como hay muchos más.

lunes, enero 09, 2006

Javier Krahe - Mi mano en pena -

Que pienso en Elena
y me acuerdo de Irene,
que pienso en Irene,
me acuerdo de Elena,
mi pene se apena,
se apena mi pene.
Y una mano amena
mi pene sostiene,
no es mano de Irene,
no es mano de Elena,
es mi mano es pena,
es mi mano en pena.
Lo malo que tiene
es que no es tan buena
como la de Irene,
como la de Elena,
pero me entretiene,
pero me entretiene.
Para eso conviene
pensarse una escena
donde salga Irene,
donde salga Elena,
en plena faena,
en plena faena.
Y así, vena vena
se llena mi pene
de ausencia de Irene,
de ausencia de Elena,
y no se retiene.
Me voy, que me viene.

miércoles, enero 04, 2006

CERRADO POR VACACIONES

VUELVO EL DÍA 9
SALUDOS

martes, enero 03, 2006

Monty Python - Four Yorkshiremen-


Escena:
Cuatro hombres bien vestidos (PRIMER RICACHÓN, SEGUNDO RICACHÓN; TERCER RICACHÓN y CUARTO RICACHÓN), fumando grandes habanos y con una copa de vino en la mano están sentados en un lujoso centro de vacaciones. De fondo suena música Hawaiana.


PRIMER RICACHÓN:
Ah, muy buena, la langosta.


SEGUNDO RICACHÓN:
Nada como un buen vaso de Château de Chasselas, eh, Josiah?


TERCER RICACHÓN:
Tienes razón, Obadiah


CUARTO RICACHÓN:
¿Quién hubiese pensado hace treinta años que estaríamos sentados bebiendo Château de Chasselas, mmm?


PRIMER RICACHÓN:
En esos días teníamos que estar agradecidos por tener para una taza de café.


SEGUNDO RICACHÓN:
Una taza de café frío


CUARTO RICACHÓN:
Sin leche ni azúcar


TERCER RICACHÓN:
Ni café


PRIMER RICACHÓN:
En una taza rota.


CUARTO RICACHÓN:
Oh, yo nunca tuve copa. Solía beber en un periódico enroscado.


SEGUNDO RICHACHÓN:
Lo mejor que yo podía permitirme era chupar una fregona sucia.

TERCER RICACHÓN:
Pero bueno, después de todo éramos felices esos días, a pesar de ser pobres.


PRIMER RICACHÓN:
Porque éramos pobres. Mi anciano padre solía decirme: “El dinero no te comprará la felicidad, hijo”


CUARTO RICACHÓN:
Y tenía razón.


PRIMER RICACHÓN:
Sí, toda la razón.


CUARTO RICACHÓN:
Yo era más feliz que ahora y no tenía nada. Solíamos vivir en una pequeña y vieja casa con grandes agujeros en el suelo.


SEGUNDO RICACHÓN:
¡Casa! ¡Menuda suerte, vivir en una casa! Nosotros vivíamos en una habitación, los 26 miembros de mi familia, sin muebles, y sin la mitad del suelo. Todos nos arrinconábamos juntos en una esquina por miedo a caernos.


TERCER RICACHÓN:
¡Que suertudo, en una habitación! ¡Nosotros vivíamos en un pasillo!


PRIMER RICACHÓN:
¡Nosotros SOÑÁBAMOS con vivir en un pasillo! Hubiese sido como vivir en un palacio. Vivíamos en un tanque de agua hecho una ruina en un estercolero. Teníamos que despertarnos cada mañana con un montón de peces podridos muertos sobre nosotros. ¡Casa! ¡Bah!


CUARTO RICACHÓN:
Bueno, cuando digo “casa” me refiero a un agujero en el suelo cubierto por una manta alquitranada, pero era como una casa para nosotros.


SEGUNDO RICACHÓN:
Nosotros fuimos desalojados de nuestro agujero en el suelo. Nos tuvimos que mudar y vivir en un lago.


TERCER RICACHÓN:
¡Menuda suerte de tener un lago! Nosotros éramos 150 viviendo en una caja de zapatos en medio de la carretera.


PRIMER RICACHÓN:
¿De cartón?


TERCER RICACHÓN:
Sí.


PRIMER RICACHÓN:
Pues no sé de qué te quejas. Nosotros vivimos durante tres meses en una bolsa de papel en un tanque séptico. Teníamos que despertarnos a las 6 de la mañana, limpiar la bolsa de papel, ir a trabajar sin descanso 14 horas al día, todos los días de la semana, por 20 duros a la semana, y cuando volvíamos a casa nuestro padre nos golpeaba con su cinturón hasta que nos dormíamos.


SEGUNDO RICACHÓN:
Lujos. Nosotros teníamos que salir del lago a las seis de la mañana, comer un puñado de grava, trabajar 20 horas al día sin descanso por 50 pesetas al mes, volver a casa y Papá nos daba con una botella rota, hasta que nos dormíamos, si ese día nos habíamos portado bien.


TERCER RICACHÓN:
Lo nuestro sí que era duro. Teníamos que salir de nuestra caja de zapatos a las 12 de la noche y limpiar la carretera con la lengua. Tomábamos dos pizcas de gravilla fría, trabajábamos 24 horas sin ningún descanso por un duro cada cuatro años, y al volver a casa nuestro padre nos cortaba en dos con un cuchillo de pan.


CUARTO RICACHÓN:
Bien. Yo tenía que levantarme a las 10 de la noche media hora irme a dormir, beber una taza de ácido sulfúrico, trabajar 29 horas al día sin descanso y pagar al propietario del negocio por poder ir a trabajar. Y cuando volvíamos a casa, nuestros padres nos mataban y bailaban sobre nuestras tumbas cantando ¡Aleluya!


PRIMER RICACHÓN:
Ahora intenta contárselo a los jóvenes de hoy en día…. ¡Ni siquiera te creerán!


TODOS:
¡Para nada!

lunes, enero 02, 2006

Jerry Seinfeld - Monólogos

EL HOMBRE IDIOTA
Dicen que hablar en público es el miedo número uno de toda la humanidad. ¡Es increíble que la muerte ocupe el segundo lugar! Eso quiere decir que el hombre promedio, en un funeral, preferiría estar en el cajón antes que diciendo unas palabras a los deudos. Para mí, lo más aterrador que hice en mi vida fue tirarme en paracaídas desde un avión. Pero déjenme hacerles una pregunta: ¿cuál es la función del casco? Cuando uno salta, es el casco el que lo está usando a uno como protección. Hay muchas maneras de demostrar que el ser humano es estúpido, pero mi preferida es el casco. Que hayamos tenido que inventar el casco quiere decir que nos veíamos involucrados en actividades que resultaban en fracturas de cráneo. En lugar de evitar esas situaciones, preferimos desarrollar unos sombreritos de plástico y seguir rompiéndonos la cabeza. Lo único más estúpido que el casco es la ley que obliga a usar casco. O sea: ¡es obligatorio proteger un cerebro que funciona tan mal que ni siquiera intenta evitar que el cráneo en el que reside se rompa!

LOS SUPERHOMBRES
Otra revelación más acerca de los hombres, una que no debería contarles: todos los hombres piensan en sí mismos como una especie de superhéroe venido a menos. Cuando somos chicos, leer Batman o Superman no son fantasías, sino opciones. Les voy a dar un ejemplo perfecto: ¿nunca vieron a un tipo llevando un colchón en el techo del auto? Va por la autopista con esa cosa monstruosa y tiene la mano fuera de la ventanilla, sosteniendo el colchón. No importa lo que lleve ahí arriba, siempre "está ayudando" con el brazo. Esa es una muestra clara del pensamiento "superhéroe masculino": el infradotado está convencido de que, si el viento intenta llevarse ese inmenso objeto rectangular a 140 kilómetros por hora, él puede estar tranquilo porque "lo tiene controlado".

EL HOMBRE VESTIDO
Si se piensa en la cantidad de tiempo que lleva elegir ropa, no cuesta mucho concluir que todos deberíamos vestirnos igual. Eso, en definitiva, es lo que va a suceder a la larga: fíjense que en todas las películas y programas de televisión que transcurren en el futuro, o en otro planeta, todos están vestidos igual. Calculo que en algún momento alguien deberá tomar la decisión: "Bien, todos ustedes, de aquí en adelante, pantalones plateados y remera escote en V gris, porque vamos a visitar otros planetas y queremos parecer un equipo".

EL HOMBRE DESNUDO
El otro día estaba con un amigo que tenía puesta una campera de cuero, y empezó a llover. Me dijo que ya no había nada que hacer, que el agua le había arruinado el cuero. ¿Cómo puede ser? ¿Acaso las vacas no pasan buena parte de su vida a la intemperie? Uno podría imaginar a las vacas trotando de vuelta a la granja, bajo la lluvia e increpando a su dueño: "¡Apurémonos, que somos de cuero!". Pero lo que definitivamente no puedo entender es el lavado a seco. Las palabras "seco" y "lavado" son incompatibles. ¿Qué hacen? ¿Cachetean la ropa? Tiene que haber algún tipo de líquido en el proceso. ¿Alguna vez se les cayó algo en la ropa y esperaron que se secara para poder sacarlo con el dedo? Eso es el lavado a seco.

Todos creemos que somos más inteligentes que los delincuentes. Ya saben, cada vez que pensamos: "Me voy a meter en el mar, entonces escondo la billetera en las zapatillas para que no me la roben".

domingo, enero 01, 2006