Ya están aquí las felices fiestas (póngase entrecomillado si se desea) y se estima conveniente hacer un pequeño análisis sobre la cultura religiosa - popular en forma de cancioncillas conocidas como villancicos. Los villancicos, originariamente eran canciones populares sin referencias de orden religioso entonadas en festividades, hasta que la iglesia los adoptó generosamente en su seno. Por cierto, la palabra villancico proviene de villano (en el buen sentido medieval de la misma).
Si uno se detiene a analizar detenida y pacientemente estas composiciones, lo que primero destaca en todas ellas es su tremenda ambigüedad. Su mensaje no es nada claro, es confuso y da pie a todo tipo de interpretaciones diferentes. Personalmente, tengo cierta predilección por aquel conocido con el nombre de Ya vienen los reyes magos. Buscando, he llegado a encontrar muchísmas versiones con letras distintas de este gran hit navideño, de manera que inserto aquí unas estrofas de la que me parece la interpretación más completa y que reza tal que así:
Ya vienen los Reyes Magos
ya vienen los Reyes Magos
caminito de Belén
olé, olé, Holanda y olé
Holanda ya se ve
Cargaditos de juguetes
cargaditos de juguetes
para el Niño de Belén
olé, olé, Holanda y olé
Holanda ya se ve
Como el camino es tan largo
como el camino es tan largo
pide el Niño de beber
olé, olé Holanda y olé
Holanda ya se ve
No pidas agua mi vida
no pidas agua mi vida
no pidas agua mi bien
olé, olé Holanda y olé
Holanda ya se ve
Que los ríos vienen turbios
que los ríos vienen turbios
y no se puede beber
olé, olé Holanda y olé
Holanda ya se ve
Lo primero que llama la atención, son sin duda los archiconocidos versos olé, olé Holanda y olé, Holanda ya se ve. Porque más de uno se preguntará ¿En qué pasaje de La Biblia se relata la visita de los reyes magos a Holanda? ¿Qué puñetas hacen los predistigitadores reales en los Paises Bajos?
Por otro lado, la coplilla relata que María y el niño también se dirigen al mismo lugar. Esto no deja de ser curioso, porque una estrofa más arriba se nos ha dicho que los magos van hasta las trancas de juguetes para dárselos al niño de Belén. Luego una de dos: o se los dan por el camino o están dando una vuelta que no veas para acabar en Belén y ya entregárselos allí. Espero que no se les pusiera mala la mirra por el camino. Doy por supuesto que el niño de Belén, es el pibe de María.
Otra de las estrofas, hace referencia a los ríos de aguas turbias, lo que es una nueva referencia al paisaje holandés, bañado por numerosos ríos que cruzan su territorio, como por ejemplo el célebre Rin, que viene a desembocar en Rotterdam.
Ha llegado el momento de revelar lo que ya se conoce como el misterio holandés. Bien, tras muchos meses de estudios y bla bla bla, yo y mi amplio equipo de colaboradores hemos llegado a la siguiente conclusión: el rey mago conocido como Baltasar era un ciudadano holandés. Descendiente, seguramente de inmigrantes, su nombre real sería Vaaltasar, que con el paso del tiempo y su enorme uso ha acabado derivando en el conocido nombre de Baltasar. Cosas de la onomástica. Y es que la población holandesa cuenta históricamente con gran número de inmigrantes, de los cuales un 6,9% serían de origen asiático. Por tanto, es un nombre originario de esta zona, ya siendo popularizado posteriormente en Asiria a raíz de la posterior marcha de Vaaltasar a dicho estado. Es por tanto el villancico, un relato de la vuelta de Vaaltasar a sus orígenes, al sitio donde nació. Igualito que John Wayne en El hombre tranquilo.
Por último, continuando con lo que se decía en este espacio recientemente, observamos nuevamente como la figura de San José ha vuelto a ser obviada en esta alegre copla.
No aparece por ningún lado, ni se le nombra. Quizás se quedara hasta tarde en la carpintería preparando unos pedidos. Ya deciamos que su papel en todo esto era de absoluto secundario. Es el Slim Pickens de La Biblia. Continuamente eludido, apenas goza de algún momento de gloria. Gloria, de la que sí goza la paloma (también llamada Espíritu Santo) que aunque aparece poco, sí lo hace en momentos decisivos. Se muestra para concebir y en Pentecostés. Se podría decir que se coloca bien, como Donato, aquel simpático futbolista. Habrá quien deduzca de todo esto que el Espírutu Santo es Donato, pero eso ya es otra historia... .
jueves, diciembre 14, 2006
miércoles, diciembre 06, 2006
Three of a kind

Navidad almibarada:
Un clásico de las cestas de navidad, entre tanto producto típico y bienvenido, son las sorpendentes latas de piña en almíbar. ¿Qué pintan ahí? ¿Quién tuvo la genial idea de incluirlas creyendo que pasarían desapercibidas? Con suerte, quizás en tu cesta también te incluyan una de melocotón.
San José:
Entre tanta historia de ese culebrón con tantos personajes también conocido como La Biblia, es destacable el lamentable personaje de San José. El humilde carpintero esposo de una mujer concebida por una paloma. Que vida más puta. Palomas, que también son conocidas como ratas del aire. La de enfermedades que cogería esa mujer... .
La dura vida del actor:
No hace mucho, reconocí en un anuncio televisivo de bolsas de aspiradoras a un actor que formó parte de una serie de relativa audiencia en su época. Me vengo a referir a que este tipo anuncia bolsas de aspiradora, es decir, que no tiene categoría suficiente para anunciar aspiradoras en sí. Sólo las bolsas. Seguramente antes anunciaba pelusas, y con el paso del tiempo y algo de suerte, quizás acabe anunciado las mencionadas aspiradoras, una vaporeta o hasta un secador de pelo.
jueves, noviembre 30, 2006
Graham Chapman Memorial

http://www.youtube.com/watch?v=fsHk9WC7fnQ
Graham Chapman, coautor del Sketch de “El Loro Muerto”, ya no existe. Ha dejado de ser, ha pasado a mejor vida, descansa en paz, la ha palmado, se ha ido al más allá, mordido el polvo, la ha diñado, ha exhalado su último aliento, y ha ido a encontrarse con el Gran Jefe del Entretenimiento Ligero en los cielos.
Y supongo que todos pensamos lo triste que es que un hombre de tal talento, tal capacidad y amabilidad, de tal inteligencia, se haya desvanecido tan de repente a la edad de tan sólo cuarenta y ocho años, antes de que pudiese alcanzar muchas de las cosas de las que era capaz, y antes de que se hubiese divertido lo suficiente.
Bueno, creo que debería decir: “Chorradas. Que tenga buen viaje, el cabrón aprovechado este. Espero que se fría”.
Y la razón por la que pienso que debería decir esto es que el núnca me perdonaría si no lo hiciese, si dejase pasar esta maravillosa oportunidad de tomaros el pelo en su honor. Lo tenía todo salvo el buen gusto constante. Pude oirle ayer por la noche, mientras escribía estas palabras, susurrándome al oido:
“Vale, Cleese, estás muy orgulloso de ser la primera persona que dijo “mierda” en la televisión británica. Si este acto es para mí, para empezar, quiero que seas la primera persona que diga “Joder!” en un funeral británico.
Graham Chapman, co-author of the ‘Parrot Sketch,’ is no more.
He has ceased to be, bereft of life, he rests in peace, he has kicked the bucket, hopped the twig, bit the dust, snuffed it, breathed his last, and gone to meet the Great Head of Light Entertainment in the sky.
And I guess that we’re all thinking how sad it is that a man of such talent, such capability and kindness, of such intelligence should now be so suddenly spirited away at the age of only forty-eight, before he’d achieved many of the things of which he was capable, and before he’d had enough fun.
Well, I feel that I should say, “Nonsense. Good riddance to him, the freeloading bastard! I hope he fries. ”
And the reason I think I should say this is, he would never forgive me if I didn’t, if I threw away this glorious opportunity to shock you all on his behalf. Anything for him but mindless good taste. I could hear him whispering in my ear last night as I was writing this:
“Alright, Cleese, you’re very proud of being the first person to ever say ’shit’ on British television. If this service is really for me, just for starters, I want you to be the first person ever at a British memorial service to say ‘fuck’!”
viernes, noviembre 24, 2006
Apelayismo/Dipelayismo
Apelayismo: Teoría que niega la existencia de Don Pelayo.
Dipelayismo: Teoría que sustenta que Don Pelayo y Jose Luis Moreno son la misma persona, bajo la premisa de que nunca se les ha visto juntos.
*Don Pelayo: caudillo astur del siglo VIII (muerto en 737) que se opuso al poder musulmán y llegó a fundar el Reino de Asturias. Se desconoce su lugar de nacimiento, pues diversas fuentes le atribuyen un origen gallego, asturiano, cántabro, cordobés o incluso británico, todas ellas con notable intención de justificación política.
jueves, noviembre 16, 2006
Technoflex I-150
La música autóctona de Cádiz no es el jazz, no es el blues, no es el hip-hop. No es el pop, no es el rock, no es el heavy-metal. Ni siquiera es el carnaval.
La música propia de la "Tacita de Ag" es la que proviene de lo más profundo de la tierra, de sus calles, de sus plazas, de sus edificios, de sus ventanas, de su cemento...
Es aquella que oímos día tras día, sin interrupción, sin faltar a su cita, bien temprano o a la hora de la siesta...
Música elaborada por un instrumento que produce una nota indeterminada...
Melodía que se entremezcla con el polvo que levanta a su alrededor....
La música en Cádiz es una rotaflex.
La música propia de la "Tacita de Ag" es la que proviene de lo más profundo de la tierra, de sus calles, de sus plazas, de sus edificios, de sus ventanas, de su cemento...
Es aquella que oímos día tras día, sin interrupción, sin faltar a su cita, bien temprano o a la hora de la siesta...
Música elaborada por un instrumento que produce una nota indeterminada...
Melodía que se entremezcla con el polvo que levanta a su alrededor....
La música en Cádiz es una rotaflex.
miércoles, noviembre 08, 2006
Nunca he querido trabajar en otra cosa.

No sé por qué me dedico a esto. Si lo supiera, probablemente no tendría necesidad de hacerlo. Lo único que puedo decir, y de eso estoy completamente seguro, es que he sentido tal necesidad desde los primeros tiempos de mi adolescencia. Me refiero a escribir, y en especial a la escritura como medio para narrar historias, relatos imaginarios que nunca han sucedido en eso que denominamos mundo real. Sin duda es una extraña manera de pasarse la vida: encerrado en una habitación con la pluma en la mano, hora tras hora, día tras día, año tras año, esforzándose por llenar unas cuartillas de palabras con objeto de dar vida a lo que no existe…, salvo en la propia imaginación. ¿Y por qué se empeñaría alguien en hacer una cosa así? La única respuesta que se me ha ocurrido alguna vez es la siguiente: porque no tiene más remedio, porque no puede hacer otra cosa.
Esa necesidad de hacer, de crear, de inventar es sin duda un impulso humano fundamental. Pero ¿con qué objeto? ¿Qué sentido tiene el arte, y en particular el arte de narrar, en lo que llamamos mundo real? Ninguno que se me ocurra; al menos desde el punto de vista práctico. Un libro nunca ha alimentado el estómago de un niño hambriento. Un libro nunca ha impedido que la bala penetre en el cuerpo de la víctima. Un libro nunca ha evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes en el fragor de una guerra. Hay quien cree que una apreciación entusiasta del arte puede hacernos realmente mejores: más justos, más decentes, más sensibles, más comprensivos. Y quizá sea cierto; en algunos casos, raros y aislados. Pero no olvidemos que Hitler empezó siendo artista. Los tiranos y dictadores leen novelas. Los asesinos leen literatura en la cárcel. ¿Y quién puede decir que no disfrutan de los libros tanto como el que más?
En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo? Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo. Piénsese en el esfuerzo que supone, en las largas horas de práctica y disciplina que se necesitan para ser un consumado pianista o bailarín. Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados para lograr algo que es total y absolutamente… inútil.
La narrativa, sin embargo, se halla en una esfera un tanto diferente de las demás artes. Su medio es el lenguaje, y el lenguaje es algo que compartimos con los demás, común a todos nosotros. En cuanto aprendemos a hablar, empezamos a sentir avidez por los relatos. Los que seamos capaces de rememorar nuestra infancia recordaremos el ansia con que saboreábamos el cuento que nos contaban en la cama, el momento en que nuestro padre, o nuestra madre, se sentaba en la penumbra junto a nosotros con un libro y nos leía un cuento de hadas. Los que somos padres no tendremos dificultad en evocar la embelesada atención en los ojos de nuestros hijos cuando les leíamos un cuento. ¿A qué se debe ese ferviente deseo de escuchar? Los cuentos de hadas suelen ser crueles y violentos, describen decapitaciones, canibalismo, transformaciones grotescas y encantamientos maléficos. Cualquiera pensaría que esos elementos llenarían de espanto a un crío; pero lo que el niño experimenta a través de esos cuentos es precisamente un encuentro fortuito con sus propios miedos y angustias interiores, en un entorno en el que está perfectamente a salvo y protegido. Tal es la magia de los relatos: pueden transportarnos a las profundidades del infierno, pero en realidad son inofensivos.
Nos hacemos mayores, pero no cambiamos. Nos volvemos más refinados, pero en el fondo seguimos siendo como cuando éramos pequeños, criaturas que esperan ansiosamente que les cuenten otra historia, y la siguiente, y otra más. Durante años, en todos los países del mundo occidental, se han publicado numerosos artículos que lamentan el hecho de que se leen cada vez menos libros, de que hemos entrado en lo que algunos llaman la “era posliteraria”. Puede que sea cierto, pero de todos modos no ha disminuido por eso la universal avidez por el relato. Al fin y al cabo, la novela no es el único venero de historias. El cine, la televisión y hasta los tebeos producen obras de ficción en cantidades industriales, y el público continúa tragándoselas con gran pasión. Ello se debe a la necesidad de historias que tiene el ser humano. Las necesita casi tanto como el comer, y sea cual sea la forma en que se presenten –en la página impresa o en la pantalla de televisión–, resultaría imposible imaginar la vida sin ellas.
De todos modos, en lo que respecta al estado de la novela, al futuro de la novela, me siento bastante optimista. Hablar de cantidad no sirve de nada cuando nos referimos a los libros; porque no hay más que un lector, sólo un lector en todas y cada una de las veces. Lo que explica el particular influjo de la novela, y por qué, en mi opinión, nunca desaparecerá como forma literaria. La novela es una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector, y constituye el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad. Me he pasado la vida entablando conversación con gente que nunca he visto, con personas que jamás conoceré, y así espero seguir hasta el día en que exhale mi último aliento.
Nunca he querido trabajar en otra cosa.
Paul Auster
miércoles, noviembre 01, 2006
Alan Ladd (conclusión)
Repasar la filmografía de Alan Ladd me permitió descubrir grandes obras como Raíces profundas, El rebelde orgulloso, La dalia azul, Los insaciables..., pero sobre todo ayudaban a distraerme. Me alejaban de mis pensamientos, y eso en la situación en la que me encontraba, ya era mucho. Estas sesiones de cine, junto con las visitas diarias a Forest Lawn fueron dando un sentido a mi vida. Un sentido en el que todo giraba en torno a Alan Ladd.
Poco a poco fui recuperando la vida, gracias al mismo hombre por el que la había perdido.
Y una mañana, la conocí a ella. La conocí en Forest Lawn; ella también había ido a depositar flores a Alan. Nunca le conté mi historia, ni ella la suya a mí, pero nos enamoramos. Todo gracias al Sr. Ladd. Sentí como si hubiera nacido de nuevo; incluso me bauticé.
Y así fue como reconstruí mi vida a partir de una muerte, una vida más feliz y dichosa que la que tenía anteriormente. Así de caprichoso es el destino.
Por supuesto que continué acudiendo a diario a visitar a mi amigo el pequeño gran actor, pero esta historia acaba el día que le propuese matrimonio a mi compañera. Sólo llevábamos unas pocas semanas juntos, pero así son las cosas. Fue una cosa así:
-Quiero que nos casemos, Susan. Tú eres mi vida.
¿Estás seguro? ¿Es eso cierto? ¿No me tomas el pelo? -respondío ella entre lágrimas.
-Estoy seguro, y esto que te he dicho es tan cierto como que Paul Newman tiene los ojos azules.
Lo dije sin pensar, se me escapó. Y la respuesta de ella cayó sobre mí como una losa.
-Pero si los tiene verdes - contestó ella.
Poco a poco fui recuperando la vida, gracias al mismo hombre por el que la había perdido.
Y una mañana, la conocí a ella. La conocí en Forest Lawn; ella también había ido a depositar flores a Alan. Nunca le conté mi historia, ni ella la suya a mí, pero nos enamoramos. Todo gracias al Sr. Ladd. Sentí como si hubiera nacido de nuevo; incluso me bauticé.
Y así fue como reconstruí mi vida a partir de una muerte, una vida más feliz y dichosa que la que tenía anteriormente. Así de caprichoso es el destino.
Por supuesto que continué acudiendo a diario a visitar a mi amigo el pequeño gran actor, pero esta historia acaba el día que le propuese matrimonio a mi compañera. Sólo llevábamos unas pocas semanas juntos, pero así son las cosas. Fue una cosa así:
-Quiero que nos casemos, Susan. Tú eres mi vida.
¿Estás seguro? ¿Es eso cierto? ¿No me tomas el pelo? -respondío ella entre lágrimas.
-Estoy seguro, y esto que te he dicho es tan cierto como que Paul Newman tiene los ojos azules.
Lo dije sin pensar, se me escapó. Y la respuesta de ella cayó sobre mí como una losa.
-Pero si los tiene verdes - contestó ella.
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