En toda buena historia que se precie debe incluirse un personaje de origen irlandés. El irlandés de esta historia, pese a haber nacido a muchos kilómetros de distancia y haberse resignado a aceptar la definitiva ausencia de conexión entre sus antepasados y la hermosa isla esmeralda, sueña habitualmente con las montañas de los condados de Kerry y Cork y se le escapa alguna lágrima cuando sobreviene San Patricio.
Él, que nunca ha estado en Irlanda, está deseando volver.
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